Miedos de hablar en público y como vencerlos

Circunstancias relacionadas con el miedo a hablar en público

Número uno: Sepa que usted no es sólo el que tiene miedo a hablar en público. Estadísticas realizadas en diversas universidades muestran que entre un 80 y un 90 de cada 100 estudiantes que se inscriben en clases de oratoria tienen miedo al público al empezar el curso y no saben cómo hablar en público correctamente.

Número dos: Tener algo de miedo al público es útil. Es una manera natural para prepararnos para un reto que no es tan común y corriente en nuestro entorno. Entonces si usted siente que su pulso y su respiración se aceleran, no se preocupe. Lo que sucede es que el cuerpo siempre está alerta a los estímulos externos para entrar en acción. Por consiguiente, si estos preparativos físicos los mantienes controlados, podrás pensar más rápidamente, tener más soltura, y generalmente podrás expresarte con una mayor fuerza que estando en una situación o circunstancia normal.

Número tres: Muchos de los oradores profesionales confiesan que nunca pierden el miedo por completo a hablar en público aún después de tanta experiencia. Esto es normal y por lo general siempre está presente durante los primeros minutos antes de comenzar el discurso. Este es el precio que pagan los buenos oradores para poder lograr el triunfo. Si te encuentras un orador que dice sentirse muy relajado antes de comenzar su discurso probablemente este discurso no será uno de los mejores porque esa persona no está muy inspirada.

Número cuatro: La principal causa de el por qué usted tiene tanto miedo a hablar en público es porque usted no está acostumbrado a hacerlo. El profesor Robinson de The Mind in the Making dice que el miedo es causa de la ignorancia y de la inseguridad. Para la mayoría de la gente el presentarse ante un público es una incógnita y, como resultado esto crea temor y mucha ansiedad.

La única manera de deshacerse de este miedo es practicando, practicando y practicando. Al igual que lo han hecho miles y miles de personas, usted podrá descubrir que el hablar en público se puede convertir en algo muy placentero contrario a lo que es la angustia. Se dará cuenta que simplemente con el hecho de acumular una serie de éxitos, esas angustias irán desapareciendo.

Cómo Albert Edward Wiggam venció su miedo

La manera en que éste destacado psicólogo y conferenciante perdió el miedo a hablar es muy inspiradora. Wiggam nos explica el pánico que lo atacaba en el momento que sabía que tenía que presentar una charla de cinco minutos en su colegio.

» Mientras se acercaba la fecha, -escribe- me ponía muy, pero muy enfermo, y cada vez que ese pensamiento llegaba a mi mentese me subía la sangre a mi cabeza y se me calentaban mucho las mejillas y tenía que pegarlas a una pared fría para controlar el rubor»

En una ocasión, se aprendió de memoria un discurso que decía así» Adam y Jefferson ya no existen». Cuando estaba frente al público, a sus compañeros de clase, sentía que la cabeza le daba vueltas y perdió la noción de saber donde se encontraba. La única frase que salió de su boca fué: » Adams y Jefferson han fallecido» y no pudo decir nada más y tuvo que sentarse. Esto causó un estruendo de carcajadas que lo mantuvo enfermo por varios días y le hizo pensar que lo último que quería ser en su vida era convertirse en un orador.

Sin embargo un año después de dejar la universidad, ofreció sus servicios para hablar del dinero solvente y muchos de sus amigos de el colegio estaban presentes. Al empezar recordó su mala experiencia y empezó a tartamudear, pero hizo un esfuerzo y se las arregló para superar la introducción. Al sentirse animado por ese minúsculo éxito, continuó hablando por hora y media y sintió que sólo había estado hablando por quince minutos.

Unos años más tarde, se encontraba convertido en todo un orador profesional, algo que lo sorprendía a él, más que a nadie en el mundo.

Espera cierto grado de temor 

Siempre debes esperar cierto grado de temor como un aditamento, y acostúmbrate a esa sensación de miedo que siempre sentirás al hablar en público porque ese miedo te llevará a llevar a cabo un mejor discurso. Para Albert Edward Wiggan, una serie de experiencias afortunadas le bastaron para darse cuenta que él sí tenía el poder para ser un gran orador. Si el miedo al público es insoportable y lo limita en su capacidad mental, en su fluidez, tics indeseados y espasmos musculares, no se desespere.

Esos síntomas no los siente usted solamente cuando empieza, son muy común, pero si hace el esfuerzo necesario, usted se dará cuenta que ese temor se irá reduciendo hasta el punto en que se convertirá en una ayuda, en vez de un obstáculo.

Sólo el orador preparado siente seguridad

Lo único que le puede dar seguridad a usted como orador es la preparación de antemano. Nunca memorice un discurso palabra por palabra, simplemente tome unas cuantas notas y hable a sus oyentes de forma natural, sin necesidad del guión. Si usted redacta y se aprende de memoria el discurso que pretende presentar, estará perdiendo tiempo y energía y se arriesgará al desastre.

Siga estos consejos y harán gran diferencia

1. Reuna y ordene sus ideas con anticipación– Hable sobre sus experiencias que le han enseñado algo sobre la vida, reune tus pensamientos, tus ideas, tus convicciones, esas que surgen de esas experiencias. Escriba en un papel sus ideas sólo con unas cuantas palabras para sólo fijar la idea y luego empieza a organizar su contenido y el orden.

2.Ensaye con un amigo- Puede buscar un amigo que domine el tema que usted hablará y pedirle su opinión.

3.Sumérjase en el tema- Usted tiene que convencerse de la importancia que tiene el tema del cual hablará y tiene que explorarlo lo más posible para ayudar a sus oyentes a que sean mejores por haberlo escuchado a usted.

4. Aparta los estímulos negativos- Piense que no cometerá errores gramaticales o que va a interrumpirse a mitad de discurso.

5. Dése una charla de ánimo- Digase a sí mismo que usted está más que cualificado para dar su charla y que su público se beneficiará de sus conocimientos.

6.  Actúe con confianza- Para sentirse valeroso, actúe como si fuera valeroso, pon toda tu voluntad en sentirte así y esto logrará alcanzar un sentimiento de valor que vencerá el miedo.

Todos éstos consejos unidos con mucha práctica lo convertirán en un mejor orador y podrá así de esta manera llegar a más personas y llevar un mensaje el cual su audiencia estará muy complacida de escuchar.

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Un abrazo

Omar Vega

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